Catequistas en Brasil: "Dios me llamó y me cambió con amor"
Leni y Dirce no siempre fueron cristianos, pero el dolor que atravesaron les llevó a conocer a Jesús y hacerse catequistas
En las favelas de Río de Janeiro, donde la violencia y la pobreza marcan el día a día de miles de familias, dos mujeres encontraron en la fe cristiana una nueva esperanza que las transformó por completo.
Leni, de 45 años, creció sin conocer a Dios. Su infancia marcada por la ausencia paterna y la lucha diaria por sobrevivir la llevó por caminos oscuros. "Pensaba que la vida no tenía sentido", recuerda. Fue en una de las peores épocas de su vida cuando conoció a Dirce, quien ya había encontrado en la iglesia un refugio tras perder a su esposo en un tiroteo.
"Cuando perdí a mi esposo, creí que mi mundo se había acabado. Pero fue en la iglesia donde encontré no solo consuelo, sino una nueva razón para vivir: servir a los demás"
- Dirce, catequista voluntaria
Juntas comenzaron un proceso de formación que les permitió no solo conocer más profundamente su fe, sino también transmitirla a otros. Hoy, ambas son catequistas voluntarias en su comunidad, dedicando horas semanales a formar nuevos catequistas y acompañar a familias en situación de vulnerabilidad.
Un trabajo que transforma vidas
Su trabajo va más allá de la enseñanza religiosa. Leni y Dirce visitan hogares, organizan talleres de formación para padres, crean espacios seguros para niños y adolescentes, y ofrecen apoyo emocional a quienes lo necesitan.
"Hemos visto cómo el amor de Dios transforma vidas enteras", comparte Leni. "Niños que antes estaban en pandillas ahora ayudan en la iglesia. Madres solteras que encontraban consuelo en el alcohol hoy son líderes de grupos de apoyo".
Impacto en la comunidad
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150+ catequistas formados en los últimos 3 años
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500+ familias acompañadas mensualmente
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12 nuevas comunidades de fe establecidas
El apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada ha sido fundamental. A través de formación especializada, material educativo y recursos para emergencias, la organización ha permitido que este ministerio crezca y alcance a más personas.
Un llamado que continúa
Hoy, Leni y Dirce no solo son catequistas: son testimonios vivientes de cómo el amor transforma. Su historia inspira a otros a seguir su ejemplo, creando una cadena de esperanza que se extiende por toda la comunidad.
"Dios me llamó desde el dolor, y me cambió con amor. Ahora ese amor es lo que comparto con todos los que encuentro"
- Leni, catequista voluntaria
Su testimonio demuestra que incluso en los lugares más difíciles, la fe y el amor pueden florecer. Cada día, nuevos voluntarios se unen al ministerio, formando un ejército de amor que transforma vidas una a una.